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«¡Nena, mi perro se ha vuelto loco!»

El confinamiento no solo afecta a los humanos, también tiene consecuencias para sus compañeros de cuatro patas. «¡Nena, mi perra se ha vuelto loca!», le anunció hace pocos días una clienta a la adiestradora María Luisa Pérez. «El cambio de hábitos puede hacerles desarrollar conductas destructivas, e incluso autolesionarse en las patas y en la cola», explica esta profesional cuyo centro, Piolcan, está en Santa Ana (Cartagena).

«También están los que llevan mal un exceso de paseo con sus dueños, porque no están acostumbrados», añade Nacho Ramos, veterinario al que ya le han consultado sobre un mestizo de terrier «que tiene agujetas porque el hijo de la familia empezó a sacarlo más a menudo» por una urbanización cartagenera.

 

El estrés psicológico por el confinamiento y el agotamiento físico por un paseo excesivo hacen mella en las mascotas

Expertos en sanidad animal alertan a LA VERDAD de que los propietarios de perros tienen que ser especialmente cuidadosos para que estos no sufran las consecuencias de la crisis sanitaria. «Mucho nos tememos que cuando se levante el confinamiento nos llegarán muchos casos por esta razón», coinciden.

Salir a la calle con la mascota un par de veces al día es, para muchos ciudadanos, una válvula de escape. Aunque algunos se pasan. «Hay que tener cuidado, sobre todo con perros con sobrepeso y con los que han superado los ocho años de edad», advierte Ramos. El propietario de la clínica La Galga Lola tiene noticias de casos de agotamiento físico. «Una familia que vive cerca de nuestro establecimiento tiene uno, que ahora pasea su hijo. Al parecer, el pobre sale como no lo ha hecho en toda su vida, con lo que tiene agujetas», apunta. El problema es que ese cambio de costumbres puede causar en un animal un agotamiento que se llama 'síndrome de lunes'. Y su reiteración puede dar lugar a «microrroturas fibrilares», subraya, como ya han descrito veterinarios en otras ciudades. Una orina enrojecida por pequeñas hemorragias internas es un síntoma extremo de que eso puede estar pasando y debe ser tratado, apunta este experto.

 

El ejercicio exagerado causa a los animales roturas fibrilares y una actividad mayor en casa alimenta conductas destructivas

 

Ese cambio de hábitos en perros muy sedentarios también se manifiesta en sentido inverso en mascotas acostumbradas a salir mucho y que ahora no pueden hacerlo. También en las que comparten hogar con una familia cuyos miembros antes apenas coincidían pero ahora permanece confinada junta. «En especial, la reunión continua de adultos y niños con mucho movimiento puede alterarles la conducta», indica la adiestradora.

A su juicio, durante esta crisis hay malos hábitos que pueden agudizarse. «No se trata de que el perro se mueva mucho durante mucho tiempo, sino de que el ejercicio que haga le deje satisfecho. Para eso, hay que hacerle olfatear y buscar cosas. Además, después de jugar con él, hay que desestresarlo. Si no, no entenderá que el juego se ha acabado», tercia. Con más personas a su alrededor y durante más tiempo esa desorientación puede aumentar.

El confinamiento también causa problemas en perros con el periodo de vacunación a medias. «Se vuelven más ansiosos y hace muy poco me tuvieron que traer a uno que se había tragado un juguete y tuvimos que operarlo de urgencia», relata Jessica Sánchez, de la Clínica Veterinaria Fauno, en San Javier. También los nuevos hábitos de limpieza y desinfección han causado problemas en mascotas. «La utilización de lejía para hacer limpiezas que en algunas casas hacían con otros productos ha llevado a algunos perros a envenenarse», alerta.

Mantener una estabilidad en su entorno es, según los expertos consultados, la mejor garantía para que los animales soporten bien este confinamiento.

 

FUENTE: La Verdad.

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